domingo, 8 de febrero de 2009

The Scientist



Hoy he visto la nueva película de Bratt, la del chico Benjamín, el de los botones.

La verdad es que me ha gustado, y por lo menos yo, tras verla y mientras nadaba en la piscina, me preguntaba ¿qué cosa he hecho importante en la vida, por cuál merece la pena sentir orgullo? Seamos realistas, puede que nunca viva el sueño americano, no descubra nada ni nadie me recuerde más allá de mis huesos. Y siendo más sincera, todavía, a mis 26 años, no sé dónde quiero ir, ni qué quiero ser..


Pero me he dado cuenta en el segundo o tercer largo de espalda, que estoy orgullosa de quién soy, de la persona en la que me he convertido... Porque tras mis neuras, mi mal humor y mi ironía, se esconde una pequeña gran alma.


Puede que parezca conformista, ser buena persona parece aspirar a poco, pero creo que en los tiempos que corren y en los que aun no caminan, ya he conseguido mucho más que algunos.


¿El título? Porque estoy escuchando esa canción de Cold Play y me acuerdo de tantas cosas... Pero eso es otro cantar y quizás otra futura entrada de este blog.


Un becho a los que estáis en el algún lugar, y a los que no.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Salir corriendo....



“Si tienes miedo, si estas sufriendo, tienes que salir, salir corriendo…” Amaral.

Yo y mis ataques de pánico. Esta madrugada, sobre las 6:00 de la mañana pensaba en levantarme, hacer la maleta e irme a Sevilla, a mi juventud, al alcohol, a los tacones, a la música, al frío por las noches, a la locura… a mí, a mí hace muchos años.

Y no, no todo es malo, solo es duro. Resulta cruel crecer, tanto que a veces te resistes a hacerlo, porque nadie te lo explica, nadie te prepara, sientes que ya no tienes las ruedecitas de la bici y que nadie te sujeta. Tampoco quiere decir que continuamente estés cayendo…

Hace frío en Madrid, demasiado, excepto cuando entras en el metro, una vez más el calor humano es el único realmente efectivo contra las bajas temperaturas… las de la calle y las del corazón.

Las grandes ciudades son una gran moneda de dos caras. La más amable te muestra todo lo que puedes hacer, las fiestas, conciertos, museos, restaurantes…. Por desgracia, la otra cara te hace ver y sentir lo terriblemente sola que estás cuando no tienes con quién compartir la cara amable…

Dice un amigo que tengo el “síndrome de la extranjera”, quizás ahora empiece a mirar de otra forma a tantos inmigrantes que hay aquí, con la diferencia que no puedo ahorrar para traerme a mi familia, amigos… ni al sol, pero bueno, también me dijeron que pasa, que termina por desaparecer…

“Cuando obtienes todo lo que quieres pero no todo lo que necesitas…” Coldplay

La felicidad es un momento de magia, un instante, un latido, un sabor… lo que queda después de eso es la vida.

PD: Al final, sobre las 11:00 salí corriendo… quizás no en la dirección que más hubiera querido, pero tenía un camino....

jueves, 11 de septiembre de 2008

El final del Mundo

Eso decían, que se acaba el mundo el día 10, pero al final resultó ser un día corriente, normal y vulgar como su antecesor (mi cumple) y su sucesor (homenaje a las víctimas).... Solo un día más de los muchos del calendario.

Sin embargo, hubiera estado bien ver el fin de muchas cosas; el dolor, la angustia, el miedo y demás pandemias del hombre podían haber sido sepultadas ese día... Pero no pasó, así que el ser humano podrá seguir autodestruyéndose a si mismo, encaminando sus pasos hasta el fin del mundo que cada uno de nosotros vivirá tarde o temprano.

La verdad, hoy tenía un gran ímpetu por mandarlo todo a la mierda (pido perdón a mis lectores por esta imagen soez que acabo de dar, pero no hay palabra mejor que describa esa intención sin caer en el vocabulario Ned Flanders), quería llegar a casa, coger la maleta y huir... Quizás enrolarme en un buque mercante, hacerme titiritero de alguna feria o cualquier otro destino osado y rocambolesco, como esos personajes de cuento que dejan su puesto directivo para irse a vivir aventuras al rincón más remoto de la India.

Pero no, me quedé aquí en mi agujero, y volviendo a casa razonaba algo que de por sí ya sabía, las ciudades se parecen, desde la más pequeña hasta la más enorme, amasijos de hierro, cemento, avenidas, contaminación... Lo único que las hace diferente es la realidad que vives en cada una de ellas, eso determina tu odio o tu amor por unas u otras.

Eso explicaría mi incipiente odio por esta ciudad, por mi pequeña-gran Sevilla que yo tanto quise. Supongo que, como los amores de verdad, pasamos por una mala racha pero quedarán rescoldos calientes esperando a ser encendidos... Aunque hoy por hoy sigo en mis trece... Quiero decirte adiós.

Y para terminar unas palabras de Mclan:

"Para empezar, diré que es el final, no es un final feliz, tan sólo es un final, pero parece ser que ya no hay vuelta atrás"

Besos.

martes, 29 de julio de 2008

En pocas palabras


Un día solo quieres que se acabe, no temes el final, ya no te importa si será bueno o malo, solo quieres que llegue.
Necesitas dejar de sentir, de pensar, de bloquearte… Desconectarte totalmente de alrededor, soltar el enchufe que te ata a una corriente demasiada alta que no puedes soportar…
“Mucha gente se suicidaría si luego pudiera seguir viviendo”

Pues eso, descansar un momento, en un halo de nada, de ausencia, de paz….

PD: ¿Sigue alguien por ahí? Siento el tiempo que llevo lejos de aquí, de allí…. Pero también de mí y de vosotros. Un beso.

martes, 1 de abril de 2008

En tí


Las olas van y vienen en este mar calmado, que no en calma., los días se suceden, unos a otros, esperando amontonados, como granos de arena.

Decían que “la dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar” , si es así digamos que soy muy dichosa, pues las tres se resumen hoy para mí en una sola cosa, en ti.

Pronto llegará el verano… ¿no? Por favor.

Especial saludos a las ocupantes del precioso pisito que tengo frente a mi playa, especialmente a Leila Sand, porque, cierto es, la vida puede ser maravillosa.


viernes, 28 de marzo de 2008

Círculo infinito



Nuestras vidas comienzan en un punto, siempre sucedido por una línea. Año a año esa línea se va alargando, cada vez más y más, hasta que finalmente acaba en otro punto.

Mi pequeña línea de vida tuvo que tropezar en algún momento con una piedra mientras la trazaba, sea como fuere, se reescribió ondulada, en un círculo del que no puedo salir. Cada paso hacia delante, cada minuto de mi sendero, me lleva al mismo lado, un camino absurdo e infinito, abocada quizás a caer en los mismos fallos, a sentir los mismos dolores y alegrías, a hundirme en la inmensidad de las aguas o a nadar en una piscina vacía, tan redonda como mi círculo de vida.

Esta mañana me sorprendí intentando recordar como se sentía la vida siendo un niño, cuando no había preguntas del tipo, ¿cuándo podré comprar una casa? ¿Cuándo podré formar una familia? ¿Cuándo tendré un trabajo estable?... Simplemente no había cuando, ni cómo y la mayoría del tiempo ni siquiera existía el por qué.

No añoro la infancia, la mía no la recuerdo con especial ilusión, pero sigo sin saber en qué momento vendí mi libertad, mi descanso, mi alegría… toda la fuerza que sentía por aquel entonces cuando piensas en comerte la vida, sin embargo, ahora hay veces en las que pienso que ni tengo el derecho a ello.

miércoles, 23 de enero de 2008

Hoy




Como gotas de tinta echadas en un vaso de agua… así nos disolvemos nosotros en el tiempo, ahogándonos en las horas y minutos que pasan vacíos, eternamente pesados.

A veces me cuesta, como si la vida oprimiera su lamento contra mi pecho, me impide respirar, y a veces, casi ni lo intento.

Vivo encerrada en un reloj de arena, viendo caer cada minúsculo grano delante de mis narices, me gustaría tanto frenarlo, no dejar que se desvaneciera, pero no puedo, y a veces, ni lo intento.

Hoy hay una baldosa más puesta en nuestra distancia, una mota más en el ojo, una espina más en el corazón….