- La política, la economía, la educación, la sanidad… Ya no son lo que eran.
- Los amigos, la familia, los novios, los matrimonios… Ya no son lo que eran.
- Los sueldos, los trabajos, los jefes, los compañeros… Ya no son lo que eran.
jueves, 12 de mayo de 2011
No entiendo nada
lunes, 10 de enero de 2011
ICT, Impuesto Circulación Transeúntes
domingo, 19 de diciembre de 2010
Las sirenas que fueron muñecas (2º premio concurso AEBA)
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Cosas Sencillas
Aun así salgo a la calle, la gente me mira con desconfianza y a algunos sorprendo cambiándose de acera, en el fondo todo esto me produce una triste gracia. Llego al trabajo, y de nuevo todos me miran, me dan ganas de gritarles cruentos improperios a cada uno, pero me contengo, ellos también lo hacen, sonríen con compasión y no se ensañan ni con mi vestimenta ni con el lamentable estado del que hago claramente gala. Pero el jefe me conoce, sabe por donde van los tiros y que últimamente vuelan muy bajo, y me hace pasar a su despacho nada más entro por la puerta de la oficina. “Unas vacaciones”, no es un despido, otro síntoma evidente de la caridad humana, la agradezco y me como mi orgullo, pero en el fondo no puedo más que odiar esos actos misericordiosos que tienen hacia mí, y lo hago porque lo único que yo necesito eres tú. Vuelta a casa de nuevo, ahora en mis vacaciones forzosas dispondré de mucho más tiempo de auto-tortura, comenzando porque me paro en una pastelería.
El olor a moras me paraliza, están haciendo tu pastel, el mismo que preparabas los sábados por la mañana, ese que hacía que su aroma se te impregnara en el pelo y en la ropa y terminaras oliendo a moras todo el día, es curioso, pero hasta hoy no me percaté de dicha fragancia dulzona y sin embargo debo habértelo olido más de mil sábados. Me compro una porción y me la llevo para comer en casa. Una vez allí, me siento en el sofá, enciendo la tele y me dispongo a degustar aquella cosa con algo morado por encima. Sin más pena que gloria la dejo a medio terminar sobre un plato sucio del día anterior que estaba sobre la mesa, no sabe mal, ni bien, simplemente no me sabe a nada porque no me sabe a ti.
Abandono la programación por imposible y apago el botón. Me reincorporo con algo de esfuerzo, cansado, preguntándome como puede estar así una persona que ha estado en la cama la noche anterior durante diez horas, pero sé la respuesta, apenas dormí. La cama se me ha hecho un universo negro donde yacer sin esperar nada más que el día, paso frío por las noches y mantengo conversaciones larguísimas conmigo mismo, sin palabras, durante horas, no llegando a ninguna conclusión esperanzadora. Entonces me acuerdo de tus consejos en mi oído con la luz apagada, mientras me abrazabas, de tu hilito de voz casi imperceptible. La verdad que nunca te escuché, cerraba los ojos y dormía al instante, pensaba que era por la vida estresada y el ritmo agotador que llevaba, pero ahora descubro que era porque sabía que tú estabas conmigo allí.
Me planteo ya la posibilidad de enfrentarme a la casa, a la vida después de un mes, me siento en la mesa con hoja y papel, y comienzo a escribir.
“Sé que ya no volverás, me has dejado, y sin embargo es ahora cuando percibo las cosas sencillas que te hacían importante. Echo de menos tu sonrisa, tus ojos brillantes y la forma de maquillarlos todos los días para ir a trabajar, tus medias secándose en el cuarto de baño, tus abrazos cuando los necesite y cuando no, tus besos, tu forma de adornar los platos de comida, tus silencios cuando te enfadabas conmigo, las tardes de cine en casa, las horas de hablar sobre temas insustanciales, verte leer un libro en la cama, cuando bailabas en la cocina con la radio puesta, tu manera te tocarme el pelo... Echo de menos echarte de menos sabiendo que hay posibilidad de verte pronto, y sin embargo ahora me queda solo la impotencia de poder decirte lo siento”
martes, 4 de mayo de 2010
Final Fantasy

“Tengo un sueño que se repite…” No sé si exactamente era esa la frase de la película Final Fantasy, pero debe parecerse muchísimo.
Yo me siento un poco como la protagonista, con pesadillas que se repiten sin sentido aparente pero que hacen que te levantes con el corazón escapándose por la boca.
Últimamente no duermo bien, es más, sufro un aparente “miedo a dormir por miedo a soñar” que me hace dar vueltas y vueltas en la cama sin buenos resultados. La verdad es que tampoco es buen remedio, puesto que me suele quedar por delante una larga noche para pensar, cosa que en mi caso tampoco resulta agradable.
Más por aburrimiento que por cansancio, termino durmiéndome y entonces pasa.
“Estoy en casa de mis padres otra vez, vivo allí pero soy adulta y por alguna razón mi relación actual ha finalizado. Llega el fin de semana y tengo ganas de salir, de ver gente, de hablar y distraerme, pero en vez de eso me quedo en casa viernes, sábado y domingo porque NO TENGO AMIGOS, es decir, no hay nadie en mi vida, estoy completamente sola”
Parece un sueño de quinceañera, pero me despierto con una medio opresión en el pecho de lo real que parece el sentimiento de abandono, de tristeza y soledad de tener ganas de divertirte, de pasar el tiempo de ocio compartido y no tener con quien.
No sé, me debato entre si es un recuerdo reprimido que alguna vez me pasó, si es el miedo a que mi momento kit kat en Madrid me haga perder a los amigos o, la peor opción, es un sueño premonitorio del futuro. En cualquier caso, es una putada (y perdón por la expresión) que no me deja ni vivir ni dormir tranquila.
viernes, 26 de febrero de 2010
Niña del Sur
Siempre me he decantado por el rock, el metal o el pop, en general sonidos metálicos, duros y fríos. Sin embargo, desde que estoy aquí en Madrid necesito, por decirlo de alguna forma, escuchar unos acordes de guitarra flamenca, de palmeo o de quejíos… No hablo del flamenco tonadillero de pelo largo y laca, si no del callejero, del que se canta por un plato comida o por sustancias libidinosas, de ese que entonas con algunas copas de más cuando te reúnes con amigos, en definitiva, del que acepta la amargura de la vida y decide afrontarla. Quizás este tipo de música me transporte al trocito de Andalucía de mi memoria interna, donde los días son alegres y soleados, la gente es amable y la comida es exquisita.
Decía un libro que pasó por mis manos hace mucho tiempo que “quien corta con sus raíces se marchita”, probablemente, lo que deseca a la persona que se marcha de su tierra, sea matar el recuerdo de lo conocido, de las caras familiares y los rincones con miles de historia. Lo que si es cierto, y me doy cuenta con el paso de los días, es que cuando estás fuera tiendes a idealizar lo que has dejado atrás.
Para mí Andalucía, y en concreto Sevilla, no es la frustrante realidad que veo cuando estoy allí, desde mi hueco oscuro veo mi tierra como playas desiertas, azules kilómetros de mar, noches de verano y siglos de historia en cada pequeño rincón. Me acuerdo de las primaveras en sus valles, de la recogida de la aceituna y la visión del calor extremo en el ambiente, esto último puede no parecer un buen recuerdo, sin embargo, asumo que la relación con la ciudad que te ve nacer es un matrimonio indefinido, para lo bueno y lo malo.
Tampoco hago gala de tradicional, pero daría lo que fuera por estar disfrutando una copa de manzanilla dentro de una “caseta”, comiendo unos churros tras la entrada en su templo de la última hermandad o, extendiéndome a otras tradiciones menos conocidas por mi persona, sentada en un “patio cordobés” delante de una “cruz granadina” oyendo “cuplés chirigoteros gaditanos” mientras preparo mi visita a las “fiestas colombinas” degustando un buen plato de jamón con aceite jienense y los recuerdos del agua cristalina de Cabo de Gata.
miércoles, 20 de enero de 2010
Mi mundo Azul

viernes, 18 de septiembre de 2009
Miedo al miedo

martes, 31 de marzo de 2009
Apagón por Magiie
domingo, 8 de febrero de 2009
The Scientist

sábado, 13 de diciembre de 2008
Salir corriendo....

Yo y mis ataques de pánico. Esta madrugada, sobre las 6:00 de la mañana pensaba en levantarme, hacer la maleta e irme a Sevilla, a mi juventud, al alcohol, a los tacones, a la música, al frío por las noches, a la locura… a mí, a mí hace muchos años.
Y no, no todo es malo, solo es duro. Resulta cruel crecer, tanto que a veces te resistes a hacerlo, porque nadie te lo explica, nadie te prepara, sientes que ya no tienes las ruedecitas de la bici y que nadie te sujeta. Tampoco quiere decir que continuamente estés cayendo…
Hace frío en Madrid, demasiado, excepto cuando entras en el metro, una vez más el calor humano es el único realmente efectivo contra las bajas temperaturas… las de la calle y las del corazón.
Las grandes ciudades son una gran moneda de dos caras. La más amable te muestra todo lo que puedes hacer, las fiestas, conciertos, museos, restaurantes…. Por desgracia, la otra cara te hace ver y sentir lo terriblemente sola que estás cuando no tienes con quién compartir la cara amable…
Dice un amigo que tengo el “síndrome de la extranjera”, quizás ahora empiece a mirar de otra forma a tantos inmigrantes que hay aquí, con la diferencia que no puedo ahorrar para traerme a mi familia, amigos… ni al sol, pero bueno, también me dijeron que pasa, que termina por desaparecer…
“Cuando obtienes todo lo que quieres pero no todo lo que necesitas…” Coldplay
La felicidad es un momento de magia, un instante, un latido, un sabor… lo que queda después de eso es la vida.
PD: Al final, sobre las 11:00 salí corriendo… quizás no en la dirección que más hubiera querido, pero tenía un camino....
jueves, 11 de septiembre de 2008
El final del Mundo
Eso decían, que se acaba el mundo el día 10, pero al final resultó ser un día corriente, normal y vulgar como su antecesor (mi cumple) y su sucesor (homenaje a las víctimas).... Solo un día más de los muchos del calendario.
Sin embargo, hubiera estado bien ver el fin de muchas cosas; el dolor, la angustia, el miedo y demás pandemias del hombre podían haber sido sepultadas ese día... Pero no pasó, así que el ser humano podrá seguir autodestruyéndose a si mismo, encaminando sus pasos hasta el fin del mundo que cada uno de nosotros vivirá tarde o temprano.
La verdad, hoy tenía un gran ímpetu por mandarlo todo a la mierda (pido perdón a mis lectores por esta imagen soez que acabo de dar, pero no hay palabra mejor que describa esa intención sin caer en el vocabulario Ned Flanders), quería llegar a casa, coger la maleta y huir... Quizás enrolarme en un buque mercante, hacerme titiritero de alguna feria o cualquier otro destino osado y rocambolesco, como esos personajes de cuento que dejan su puesto directivo para irse a vivir aventuras al rincón más remoto de la India.
Pero no, me quedé aquí en mi agujero, y volviendo a casa razonaba algo que de por sí ya sabía, las ciudades se parecen, desde la más pequeña hasta la más enorme, amasijos de hierro, cemento, avenidas, contaminación... Lo único que las hace diferente es la realidad que vives en cada una de ellas, eso determina tu odio o tu amor por unas u otras.
Eso explicaría mi incipiente odio por esta ciudad, por mi pequeña-gran Sevilla que yo tanto quise. Supongo que, como los amores de verdad, pasamos por una mala racha pero quedarán rescoldos calientes esperando a ser encendidos... Aunque hoy por hoy sigo en mis trece... Quiero decirte adiós.
Y para terminar unas palabras de Mclan:
"Para empezar, diré que es el final, no es un final feliz, tan sólo es un final, pero parece ser que ya no hay vuelta atrás"
Besos.
martes, 29 de julio de 2008
En pocas palabras

Necesitas dejar de sentir, de pensar, de bloquearte… Desconectarte totalmente de alrededor, soltar el enchufe que te ata a una corriente demasiada alta que no puedes soportar…
Pues eso, descansar un momento, en un halo de nada, de ausencia, de paz….
PD: ¿Sigue alguien por ahí? Siento el tiempo que llevo lejos de aquí, de allí…. Pero también de mí y de vosotros. Un beso.
martes, 1 de abril de 2008
En tí

Decían que “la dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar” , si es así digamos que soy muy dichosa, pues las tres se resumen hoy para mí en una sola cosa, en ti.
Pronto llegará el verano… ¿no? Por favor.
Especial saludos a las ocupantes del precioso pisito que tengo frente a mi playa, especialmente a Leila Sand, porque, cierto es, la vida puede ser maravillosa.
viernes, 28 de marzo de 2008
Círculo infinito

Mi pequeña línea de vida tuvo que tropezar en algún momento con una piedra mientras la trazaba, sea como fuere, se reescribió ondulada, en un círculo del que no puedo salir. Cada paso hacia delante, cada minuto de mi sendero, me lleva al mismo lado, un camino absurdo e infinito, abocada quizás a caer en los mismos fallos, a sentir los mismos dolores y alegrías, a hundirme en la inmensidad de las aguas o a nadar en una piscina vacía, tan redonda como mi círculo de vida.
Esta mañana me sorprendí intentando recordar como se sentía la vida siendo un niño, cuando no había preguntas del tipo, ¿cuándo podré comprar una casa? ¿Cuándo podré formar una familia? ¿Cuándo tendré un trabajo estable?... Simplemente no había cuando, ni cómo y la mayoría del tiempo ni siquiera existía el por qué.
No añoro la infancia, la mía no la recuerdo con especial ilusión, pero sigo sin saber en qué momento vendí mi libertad, mi descanso, mi alegría… toda la fuerza que sentía por aquel entonces cuando piensas en comerte la vida, sin embargo, ahora hay veces en las que pienso que ni tengo el derecho a ello.
miércoles, 23 de enero de 2008
Hoy

A veces me cuesta, como si la vida oprimiera su lamento contra mi pecho, me impide respirar, y a veces, casi ni lo intento.
Vivo encerrada en un reloj de arena, viendo caer cada minúsculo grano delante de mis narices, me gustaría tanto frenarlo, no dejar que se desvaneciera, pero no puedo, y a veces, ni lo intento.
Hoy hay una baldosa más puesta en nuestra distancia, una mota más en el ojo, una espina más en el corazón….
miércoles, 9 de enero de 2008
Corazón a la basura
No sé si fueron tus últimas palabras, la triste despedida en aquel andén, esa sensación de lejanía eterna que manteníamos entre nosotros… pero sucedió, mi corazón, mi pequeño pero útil corazón, había quedado inservible, no prendía, no arrancaba, ni siquiera conseguía sacarle un rum rum ligero… farfullaba moribundo un adiós de pedazos rotos, definitivamente estropeado.
Probé con lo que pude, remedios caseros de los que sabemos todos para estos casos, pero no hubo manera, así que lo tiré…. Otro corazón a la basura.
Pd: Otro corazón por comprar, por si lo lees Panchito.
viernes, 4 de enero de 2008
Song to the siren
¿Soñé que soñabas conmigo? ¿Eras liebre y yo zorro?
Abrumado como un recién nacido,en desafío contra la marea
Escucha mi canción: “nada hacia mí, nada hacia mí, déjate envolver, estoy aquí,
Derechos Universales y otras tonterías
Lo que si sigo sin tener tan claro que podrían hacer los ateos… aunque supongo que el vago y vivir de las rentas de las otras religiones, por eso de no tener creencias en seres supremos no tienen a qué acogerse, así que lo más normal es que terminaran pidiendo un subsidio, ¿no?
Me gustan muchos las espadas, dagas y otros elementos de lucha antigua… pero la idea de volver a un Estado Feudal donde el mayor poder de todos lo ostente la Iglesia no me hace mucha gracia, más que nada porque vivir en un estado de represión y miedo, donde coarten mis libertades piadosos de un Dios castigador no va conmigo, ya que es muy fácil esgrimir la idea de un Dios horrible y prohibitivo a favor de la opulencia del clero, sobre todo cuando al “jefe” no lo ha visto nadie (y eso que a mi me hacían cantar de pequeña que Dios es amor… creo que lo ponía en algún documento oficial llamado “Biblia”)
En fin, todo esto me recuerda un poco al Mago de Oz, pero un poco más absurdo si cabe, y es que creo, a tenor de las poco agraciadas apariciones en televisión últimas, que pocos de la cúpula de la Iglesia, por no decir ninguno, se ha leído “La Declaración Universal de Derechos Humanos”, quizás no les resulte tan ameno como la lectura de las Sagradas Escrituras, las cuales, tampoco creo que se hayan leído dicho sea de paso.
Para ellos y para que a todos los demás no se nos olvide, os dejo varios capítulos de dicha Declaración
Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2
1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
jueves, 3 de enero de 2008
El comienzo
Y aun así, tras muchos resfriados y empachos sentimentales, sigo sin ser totalmente inmune, aunque con el tiempo todo afecta relativamente menos, creo que porque empiezan a aparecer cosas que importan relativamente más.
Vuelvo a decir “relativo”, porque para mí la importancia la damos nosotros mismos y a veces creo que nos centramos tanto en las hipotecas, en los trabajos, en los estudios…. En el dinero, que nos olvidamos que el mundo está formado por personas que, normalmente, ni se compran ni se venden y que a veces dejamos demasiado de lado, cómo si todo tuviera mucho más valor.
A veces me encantaría que cuando la persona a la que querías te deja, cuando el amigo te traiciona, cuando la familia te hiere… pudieras cobrarles todos los te quiero que les dijiste, las lágrimas que derramaste por ellos, las noches en vela… Porque está claro que muchos no valoran lo que no cuesta dinero, lo que el vil metal no adquiere, ni se puede ahorrar durante meses para tenerlo.
Así es el mar, bello y abundante, intenso y agradable, pero gratuito e infravalorado.

